Todo prevalecerá



Rompía el cielo con los dedos mas no podía mirar al vacío
Lóbrego el horizonte gemía, tiñéndose veteado entre el azul y el negro.
Hoy un hombre ha perdido algo, se ha hecho daño
Hoy un hombre creyó en el amor, solamente por un día.

El más sublime de los deseos le alimenta y le apacigua.
Tomado al desenfreno él se aferra, sujeto está
Ya las rosas no lo espinan, las conoce de antemano.
Sabe que es hora de marcharse a buscar al medio día, al sol.

¿Dónde está la musa que le apuñaló sin causa alguna?
¿Le acariciarán las ratas ya?
¿Habrá tenido el whiskey su agradable efecto?
¡Dejá, hombre! ¡Qué se pudra!
Que se provoque las náuseas por la cotidianidad y la monotonía
Tal vez se infectará mi herida pero, todo prevalecerá…

Desvíos le acompañan por las sendas que caminó hace tiempo
Rompió las edificaciones erigidas en su nombre
Ya no se mancha el alma con desvelos
Hoy sus sentimientos son etéreos, formando dulces melodías.
Hoy rió en su nombre, ya es medio día.

Written by: Javier Méndez

¿Cómo apreciar la luz de una estrella?

“Me asomé por la ventana, observé hacia el horizonte y capturé una estrella, tan celeste y tan brillante… Fui un ladrón, uno de esos que entran mañosamente a hurtadillas donde no los llaman, donde no los quieren…”



Por largo tiempo tuve en mi bolsillo algo con lo que podía contar. Mis facetas más humanas desvelaron mis pasiones y las apaciguaron amargamente, creo que por esa razón la estrella apagó su llama y su luz nunca más iluminó mi morada.

Todavía recuerdo la noche de un septiembre en el que tome con los dedos algo que creí, me pertenecía. Manipulé al pensamiento por un instante y por poco hasta el tiempo. Con amargura queda sólo simples retazos mentales de aquellos instantes, de aquellos momentos, que exaltaron al corazón en infinitas revoluciones solamente con tocar ésa estrella y rozarla sobre mi cara, ¡qué tiempos aquellos!

Mostré mi estrella al cielo y vacilé un poco. “¡Mira lo que he tomado de tu casa!”- le gritaba al cielo con vehemencia. ¿Cómo no hacerlo? Tomé el astro más brillante que pude haber encontrado, jugué alardeándole a tan negruzco y admirable lienzo.


“Disfruté y reí, ¿qué más pude pedir? Las estrellas sí cumplen sueños… Y amé a mi estrella“


Hoy más que nunca miles de interrogantes hacen gala exclusiva en mi cabeza, se contonean desesperadamente, hasta palpitan en forma de mil pesares. Pronto será un año del que robé una estrella una fría noche de septiembre; pronto seré yo el que festeje nuevamente aquél regalo que me hice, que escondí en una cajita para darme cuenta que así ahogaba una llama. Miraré al cielo buscándole nuevamente y estrechando mi mano trataré de borrar las otras luminosas, otras que no me interesan. Sé que estás por ahí, mi estrella, y más quiero poderte ver y otra vez tomarte.


Hace muchos meses perdí mi lucero pues la torpeza no se entiende con la razón, mucho menos con el carácter. Mi caja y mis tesoros, mi corazón, no estaban destinados a mantener algo tan fuerte encerrado en contra su voluntad.

Desde mi ventana los transeúntes ya no mirarán el fulgor de mi estrella.