El autobús

La vida conduce un autobús en el que, últimamente, he visto que la gente se baja aún en movimiento y pertenecemos a él desde el momento en el que nacimos.

Cada bache en carretera y cada hoyo que nuestro autobús pisa, hacen que nos agitemos en nuestro asiento, brinquemos o se nos revuelva el estómago, ¡y hasta arcadas nos hace dar en cuanto el viaje se hace tortuoso!

Las deudas, las diferentes situaciones del día a día, las presiones, los miedos, los traumas, las malas compañías, los malos amores, han hecho que decidamos bajarnos aún moviéndose nuestro transporte sobre el pavimento y que golpeemos nuestro rostro sobre la carretera; en el peor de los casos “morimos bajo las ruedas”. Me incluyo en la lista de personas que salen por su ventana, tirándome calculadamente sobre la acera, para no caer bajo mi autobús.

Hay otros que dejan su asiento dejando libre y en soledad a su acompañante de viaje, creyendo en un falso altruismo “lineal”. No saben qué les espera en la siguiente “parada” y ese miedo que les infunde hace que abandonen su espacio. El espectador es el que sufre observando desde su asiento hacia la ventana, como el amor, su amistad o simple compañero, se da la tarea de estrellarse contra el suelo porque no quiso averiguar lo que sucedería al fin del camino, situación “estratégicamente” planeada.

Podría decirse que detrás nuestro están nuestros padres y detrás los padres de ellos; a nuestro lado el gran amor y frente a nosotros solamente el conductor; al otro lado del pasillo están nuestras amistades, nuestros compañeros, nuestros colegas y nuestros enemigos. ¡Qué no vean ese espacio vació! ¡No señor! ¡Vida sólo hay una y debe ser vivida! (Redundante, ¿no?)

Cada decisión tomada afecta al mundo de una u otra forma, y al levantarnos de nuestro sitio y “aventarnos” al vacío, crea confusión entre el pasajero conocido y el vulgo fuera de nuestro autobús.

El conductor (la vida) me afirmó: –“Toque el timbre 100mts antes de su parada, detenga el tiempo y tómeselo pa’ pensar; date el chance, meditá, ¡huevón!”; en otro de sus ciclos acotó: -“El que limpia no está y el que está no limpia”

Detengamos el tiempo de una vez por todas antes de afectar al mundo con nuestras decisiones y que la basura (o la mierda que la gente escupe) nunca ensucie el autobús que tuvimos que tomar. Si abandonamos, busquemos la estación más tranquila y si es así, esperemos por otro autobús que nos lleve a un destino acertado.

Aceptemos las ponchaduras de nuestras ruedas, el óxido de nuestras latas, que nuestra osamenta se malquiebre y así, llegar a ser viejos, hasta que la máquina aguante.

By: JMéndezG

Melodies from heart as a love battlefield

















Unopened letters
Words we never said
I’ll beneath the wheel
If you let me drop someday
Cuz’ I’m your man
Don’t let me go again

Roses and spines
Bad moments, great pleasures
Sincerely yours my heart is
I’m apologizing; I’ll show you all as I am.
And I’ll share everything with you

When I’m alone and the nightmares come
I remember the great times that we had
When we’re together, walking “hand to hand”
Time gone slowly and the heart beating fast
You’re in my mind, you’re the only one

You’re the only one what could me cry
You’re the only one what would me smile
You’re the only one piece of love
And change my life, bright as a shining sun
I think in you and fog gone
I love you, babe
Don’t say me “bye”

War! My heart screams
Screams for live, screams for you
Under chains, dust covered soul
When the battle starts
I’d rather be dead