¿Mujer? ¿No has escuchado mi voz en la noche? Te llamaba desde mi habitación, atolondrado.
Cual loco enamorado le pensaba sin percatarme que era ya de madrugada; fría venía y se asomaba oscura por mi ventana.
Y en silencio, mujer, le canté al oído. Escuché su risa en el silencio de mi cuarto y yo reí como un loco enamorado
Y en silencio, amor, recité varios poemas a la noche opaca, en tu nombre. Y sonriendo le vi acercarse, con los brazos abiertos y sin reparo, un abrazo fuerte apretó mi pecho. Y mi corazón como un tambor que golpetea rápido como cuando se avecina una guerra, se me sale del pecho al sentir un fuerte abrazo en el silencio.
¡Ay mujer! En el silencio de la noche, recibí una mirada profunda. Esos ojos azabaches me elevan, aún en mis recuerdos; y yo, acaricio tu cara y cierro este capítulo, con un beso en el aire.
Y en silencio, mujer, le amo locamente.
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