Hoy he decisido tomar mi próximo viaje a lo desconocido y como nunca antes, encontrarme nuevamente, sumido en el deseo que genera poder embarcarse en un largo recorrido.
He tomado la decisión de irme al culo del mundo. He dado miles de vueltas en mi cabeza y qué mejor opción que perderse en lo remoto, en lo efímero de lugares sin precedentes. Nunca estuve ahí ni sabía que existia, ahora me embarga el deseo de enrutarme sin razón alguna.
-¿Cómo hacerlo especial?- me decía a sí mismo en el asiento de un bus. Buscaba explicaciones a mi locura y no encontraba un porqué para no hacerlo. Y sí, llegué a la conclusión de que el fin del mundo es lo que me espera.
Tierra de fuego, ahí voy.
Secreción de locura
¿Cómo, cuándo, dónde? Tal vez estoy afanado al sentimiento de no volver más a 26. Soy un infeliz apoderado de una buena vida, que no supe apreciar tal cual ha sido benévola conmigo. No estoy dispuesto a seguirle dando brillo a recuerdos de antaño, oxidados, llenos de moho, que guardados en bajo el colchón, han ido empolvándose de a poco y que han ido tomando olores de que algo ha estado descompuesto.
Tramo desde mis adentros mil formas de acabar con esta locura. No se me ocurre nada. Tal vez el estupor de que lo peor a pasado, la mayor traición de todas se ha concretado, me deja sin un respiro en el alma y me invoca locamente al deseo de perder mi subconsciente y entrañarme en ese viaje duradero, que me llevará con otros que han partido ya y que, al no tener un código postal en donde se encontrasen, no he podido decirles cuánto les he extrañado.
Sé lo que quiero. Volver a mis inicios y comenzar nuevamente en esta vida, madurado, no viciado. Sé cómo lo quiero. Quiero partir al fin del mundo y estando a unas horas de finalizar mi viaje, perderme en los adentros del agua congelada para no volver jamás.
Veo dentro de mi cabeza y pregunto con vehemencia si me he vuelto loco. La respuesta es un no rotundo. Consciente soy que la depresión me embarga mas sin vuelta de hoja soy una persona cuerda.
Partiré a lo desconocido despidiéndome de lo que más he amado. Me iré sin rumbo a ningún lugar sin avisar de mi destino, pues no querré que encuentren mi cuerpo ya maltrecho. Te advierto que el día en el que no me encuentres, será el día que he planeado mi partida a la fantasía.
Espero acompañarlos pronto.
Tramo desde mis adentros mil formas de acabar con esta locura. No se me ocurre nada. Tal vez el estupor de que lo peor a pasado, la mayor traición de todas se ha concretado, me deja sin un respiro en el alma y me invoca locamente al deseo de perder mi subconsciente y entrañarme en ese viaje duradero, que me llevará con otros que han partido ya y que, al no tener un código postal en donde se encontrasen, no he podido decirles cuánto les he extrañado.
Sé lo que quiero. Volver a mis inicios y comenzar nuevamente en esta vida, madurado, no viciado. Sé cómo lo quiero. Quiero partir al fin del mundo y estando a unas horas de finalizar mi viaje, perderme en los adentros del agua congelada para no volver jamás.
Veo dentro de mi cabeza y pregunto con vehemencia si me he vuelto loco. La respuesta es un no rotundo. Consciente soy que la depresión me embarga mas sin vuelta de hoja soy una persona cuerda.
Partiré a lo desconocido despidiéndome de lo que más he amado. Me iré sin rumbo a ningún lugar sin avisar de mi destino, pues no querré que encuentren mi cuerpo ya maltrecho. Te advierto que el día en el que no me encuentres, será el día que he planeado mi partida a la fantasía.
Espero acompañarlos pronto.
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sábado, 27 de diciembre de 2014
Mi canción del viernes
"Solo en la vida nunca voy a estar
Mi novia la priva me acompañará,
Whisky, vodka, birra, o ron,
En botella o garrafón"
Mademoiselle, au revoir! Por hoy, quedarás en el desierto del olvido, opacada por los aromas de la más dulce cerveza. Los recuerdos desaparecerán, todos se sentirán mejor y reirán, en compañía reirán.
Principessa, ciao! Por una tarde, las aguas se apaciguarán y romperán las angustias infiltradas en pedazos. Los sentidos se empañarán, galopando al unísono de un trago tal cual libertad consigue en los campos.
Danke, Miene Liebe! Por no estar acá.
Mi novia la priva me acompañará,
Whisky, vodka, birra, o ron,
En botella o garrafón"
Mademoiselle, au revoir! Por hoy, quedarás en el desierto del olvido, opacada por los aromas de la más dulce cerveza. Los recuerdos desaparecerán, todos se sentirán mejor y reirán, en compañía reirán.
Principessa, ciao! Por una tarde, las aguas se apaciguarán y romperán las angustias infiltradas en pedazos. Los sentidos se empañarán, galopando al unísono de un trago tal cual libertad consigue en los campos.
Danke, Miene Liebe! Por no estar acá.
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viernes, 26 de diciembre de 2014
108
Ciento ocho cartas, ciento ocho días,
Ciento ocho lamentos, ciento ocho alegrías.
Ciento ocho parajes que perder en la memoria,
Ciento ocho veces romperé mi pluma.
Ciento ocho veces te recordaré con locura,
Ciento ocho veces serás testigo,
Ciento ocho veces romperás mis reglas,
Y violarás sin pensarlo mis juramentos.
Ciento ocho veces estarás rompiendo en mil lamentos y leerás con detenimiento mis palabras, porque en ciento ocho días todo cambia, y viene el baile de alegría donde me verás, como un loco vagabundo, danzando sobre las nubes.
Ciento ocho lamentos, ciento ocho alegrías.
Ciento ocho parajes que perder en la memoria,
Ciento ocho veces romperé mi pluma.
Ciento ocho veces te recordaré con locura,
Ciento ocho veces serás testigo,
Ciento ocho veces romperás mis reglas,
Y violarás sin pensarlo mis juramentos.
Ciento ocho veces estarás rompiendo en mil lamentos y leerás con detenimiento mis palabras, porque en ciento ocho días todo cambia, y viene el baile de alegría donde me verás, como un loco vagabundo, danzando sobre las nubes.
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jueves, 25 de diciembre de 2014
Espera de medianoche
Séptima noche que despierto bañado en sudor, esperando su regreso.
¿Recordás que despertaba previniendo los temblores? ¿No? Pues ahora sólo me queda sentir la ausencia de su cuerpo. Desolado, amedrentado, casi sin fuerzas, escuho la puerta donde corre sus seguros. -¿Quién tendrá la llave? - Pues sí, ella, pues llevaba mis copias en su maleta, en aquella maleta rosa que la llevaría lejos donde abandonaría al más alegre de los poetas.
Diez minutos ya y haciéndome el loco en mi cama desordenada, esperando que sus brazos alcancen mi pecho, diezmado, me levanto nuevamente. No hay nada. Tan sólo la obscuridad me nubla el sentido y llorado, agotado, me tiro las de andar, pues si el recuerdo levita dulce sobre mi pensamiento lleno de escombros, ¿cómo no querer matarme quisiera?
Y aquí sigo, contando las noches, porque sigo sin saber qué pasará cuando encuentre el pensamiento el camino de la paz. Hace poco no me hacía falta nada y ahora me hace falta todo. Porque sigo esperando su regreso bajo las sábanas, y que el calor de sus delgados brazos entren con mi pecho vacío, levantando de las cenizas todo lo que fue un sentimiento puro y verdadero.
Sólo espero que donde se nubla occiso el recuerdo de nuestra dulce camarada, amor fraterno que nos prometimos sobre una de tantas tardes nubladas, esté allí su corazón triunfante, lleno de gozo en este viaje y, que el futuro reparador de su alevosía tediosa que acuchilló un alma le repare mil y una cosa más.
¡Qué rujan las campanas y se quiebren en mil volteretas! Sé que no volverás, y te juré no volver. Mi grito estremecido le recuerde en sus diarios que pasado tuvo y que futuro no sé cuando. Que te escribo desde adentro, con el pecho abierto, con los brazos hacia el frente y con la mirada aguada.
Con pasión en el alma y dolor en el pecho;
Su mosito.
¿Recordás que despertaba previniendo los temblores? ¿No? Pues ahora sólo me queda sentir la ausencia de su cuerpo. Desolado, amedrentado, casi sin fuerzas, escuho la puerta donde corre sus seguros. -¿Quién tendrá la llave? - Pues sí, ella, pues llevaba mis copias en su maleta, en aquella maleta rosa que la llevaría lejos donde abandonaría al más alegre de los poetas.
Diez minutos ya y haciéndome el loco en mi cama desordenada, esperando que sus brazos alcancen mi pecho, diezmado, me levanto nuevamente. No hay nada. Tan sólo la obscuridad me nubla el sentido y llorado, agotado, me tiro las de andar, pues si el recuerdo levita dulce sobre mi pensamiento lleno de escombros, ¿cómo no querer matarme quisiera?
Y aquí sigo, contando las noches, porque sigo sin saber qué pasará cuando encuentre el pensamiento el camino de la paz. Hace poco no me hacía falta nada y ahora me hace falta todo. Porque sigo esperando su regreso bajo las sábanas, y que el calor de sus delgados brazos entren con mi pecho vacío, levantando de las cenizas todo lo que fue un sentimiento puro y verdadero.
Sólo espero que donde se nubla occiso el recuerdo de nuestra dulce camarada, amor fraterno que nos prometimos sobre una de tantas tardes nubladas, esté allí su corazón triunfante, lleno de gozo en este viaje y, que el futuro reparador de su alevosía tediosa que acuchilló un alma le repare mil y una cosa más.
¡Qué rujan las campanas y se quiebren en mil volteretas! Sé que no volverás, y te juré no volver. Mi grito estremecido le recuerde en sus diarios que pasado tuvo y que futuro no sé cuando. Que te escribo desde adentro, con el pecho abierto, con los brazos hacia el frente y con la mirada aguada.
Con pasión en el alma y dolor en el pecho;
Su mosito.
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martes, 23 de diciembre de 2014
Presente
La vida es de vuelta y de rosca, de lo moral y lo inmoral; de lo que se construye en mucho tiempo y se derriba en segundos, de lo pasajero, de lo emocional, de lo triste, del orgullo, de promesas no cumplidas y juramentos declarados.
Sin darnos cuenta, arremetemos a nuestras almas como estropajos, como perezosos que golpeamos nuestros cuerpos con el tablazo de la monotonía.
¿Qué nos hace falta?
Inventar, crear, amar, vivir cada segundo; salir, hablar, conversar, disfrutar, reír, sufrir, llorar, cantar, hacer las fotos nunca antes hechas, ¡señores! Hacer las fotos nunca antes hechas y guardarlas en el alma y con el corazón, porque para el cementerio eso no tendrá partida.
Empezaré ayudando, escuchando, muriéndome cada segundo, ¡riendo a carcajadas cual loco! ¡Riéndome de la vida!
Inventemos y adaptemos al mundo, seamos uno que todo lo demás sobra.
¡Hoy toca ser feliz!
(No creamos en promesas de amor que no se cumplirán; seamos valientes y actuemos por amor si es sincero. Por amor nadie hace nada)
Sin darnos cuenta, arremetemos a nuestras almas como estropajos, como perezosos que golpeamos nuestros cuerpos con el tablazo de la monotonía.
¿Qué nos hace falta?
Inventar, crear, amar, vivir cada segundo; salir, hablar, conversar, disfrutar, reír, sufrir, llorar, cantar, hacer las fotos nunca antes hechas, ¡señores! Hacer las fotos nunca antes hechas y guardarlas en el alma y con el corazón, porque para el cementerio eso no tendrá partida.
Empezaré ayudando, escuchando, muriéndome cada segundo, ¡riendo a carcajadas cual loco! ¡Riéndome de la vida!
Inventemos y adaptemos al mundo, seamos uno que todo lo demás sobra.
¡Hoy toca ser feliz!
(No creamos en promesas de amor que no se cumplirán; seamos valientes y actuemos por amor si es sincero. Por amor nadie hace nada)
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lunes, 22 de diciembre de 2014
Adiós
Hoy te vas con tus berrinches,
con tus ganas de hacer las cosas por querer y sin pensar,
creyendo que todo seguirá,
que nada cambiará.
Y el corazón marchito hoy llora sublime su partida,
porque no serás igual cuando regreses.
No me tientes mujer a que te mienta.
¡Frío glaciar al flanco derecho de mi cama!
Empecinado, atareado, lamentando su ausencia,
¿Cómo no recordarte en esas noches?
¡Ay, qué dolorosa despedida!
con tus ganas de hacer las cosas por querer y sin pensar,
creyendo que todo seguirá,
que nada cambiará.
Y el corazón marchito hoy llora sublime su partida,
porque no serás igual cuando regreses.
No me tientes mujer a que te mienta.
¡Frío glaciar al flanco derecho de mi cama!
Empecinado, atareado, lamentando su ausencia,
¿Cómo no recordarte en esas noches?
¡Ay, qué dolorosa despedida!
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lunes, 15 de diciembre de 2014
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