
Hoy se han presentado tres demonios a mi puerta, aún dormido pude escucharles como se carcajeaban esas bestias. He notado en ellos el pesar de los hombres y les he dejado caer mi puño sin siquiera preguntar quienes eran; de esta forma se me han revelado de una forma ruidosa y abstracta.
Siguen tambaleándose y me han dado una lección, cada uno de estos extraños seres representa el tipo de hombre que existe en la tierra; sin importar la raza se sigue un código y aquí, en mis manos, tengo a esa fogosa enseñanza.
El primero de los demonios es el hombre moderno, aquel al que pensar se le vuelve tortuoso y el raciocinio en sí, está oxidado. A estos hombres los he visto en manada, por eso ha de llamárseles plebe, vulgo, pueblo y en muchos casos nación; sin reiterar divago en que son solamente parte de la inútil humanidad. Todos ellos se etiquetan, pues su vida consiste en ser rebañeros, ser rebaño y tener u único dueño. Fácilmente siguen órdenes y nunca confrontan ni destruyen a sus dioses, ni a sus reyes, mucho menos a sus muletillas.
Primera enmienda de vida para estas moscas pusilánimes: "nacer, crecer, reproducirse y morir; en sus distintas clases y formas"
La segunda oleada de hombres y demonios, son fuertes, inteligentes, líderes, ¡pero forman sólo un hombre!; éste tipo de hombre es aplaudido y alabado por el pueblo; la mayor parte de las veces son clasificados como hombres sabios, científicos, oradores, sacerdotes y cuanto bufón aprovechado sea.¡Solamente podrá ser derrotado por el vulgo, pues en cuando éste cae han de patearlo hasta matar!
Estos se caracterizan por creer que pueden pero nunca alcanzan, se lamentan y lloran. Creen que cultura es conocer el arte, géneros literarios y música clásica, ¡cuán equivocados están, hombres inteligentes!, pues cultura es el arte de adaptarse al medio que los rodea y crearse un juicio adecuado.
Se han ocupado tanto de formarse una imagen que han terminado por ser rebeldes y acosadores, le roban a los otros y estos les apuñalan. Se dice acá que: "el arte de ser original consiste en robarse la originalidad ajena..."
El tercer demonio vive solamente para pensar; lee el pasado y creé en el pasado, odia el presente pues odia al rebaño, y regala a sus hijos al hombre superior del futuro.
Trata de no comer, y bebe lo suficiente; envicia el aire con su grandeza, adapta su mundo a su YO, y sabe que su "yo" son mil y una división y mil y una multiplicación de lo que son los otros.
Se ha convencido a sí mismo en que hay que tener largas piernas para que la plebe no le alcance, para tomar el camino más facil y para respirar un aire muchísimo más puro que el que se respira en las plazas públicas donde habita el hombre terco y el mediocre, el inteligente y el inverosímil.
Reitero en que divago y rebusco en mis pensamientos a qué se debe tal espejismo, pensaré y extenderé ésta nota cuan necesario sea, pues debo encontrar en mis adentros más noticias de esos demonios que han salido corriendo tan rápido y tan lejos que ya no escucho sus risas ni sus verdades a medias.
El hombre más sabio no es el que tiene más, sino, el que menos ha de necesitar...el hombre sabio no se etiqueta, se aparta y medita, discute y se ríe de sí mismo; ¡qué sobrevivan los hombres sabios que han encontrado en ellos al hombre superior, pues han de extender sus enseñanzas a sus hijos!

