Comiendo vidrio

Como es usual el cuerpo se agita y de golpe levanta, enderezando la espalda abruptamente. Estaba allí, tendido en el sofá después de un largo sueño. ¿Las 22:00 ya? Veloz pasa el tiempo.

Sentado en el piso de mi casa, como cuando hago mis fotografías, lidiaba con un platillo que no quería comer. Una mezcla pastosa sin gusto, pero con un regalo inesperado, tenía vidrios rotos en él; minúsculos, imperceptibles a la vista, pero deshacían en la boca como arena. Sangraba en abundacia y no podía parar de comer. Caídan los dientes y las encías molidas, escupía un borbollón y cucharada a la boca, no paraba. En el momento pensaba que moriría, pues mi estómago se flajelaba, pero no sentía dolor alguno que motivara a parar la travesía.

Allí fue cuando desperté.

Nuevamente traigo al recuerdo tan extraño sueño y analizo el por qué estremece mi cuerpo. No pensaba en el momento y claramente no moría. Deduzco que viene a mi cabeza por una sola razón, pues las palabras pesan como balas de cañón.

Hoy salgo de mi casa con una nueva enseñanza. Las palabras hieren, así mi boca lastimada quedaba. Espero que todo lo dicho se lo lleve el viento cuando en el futuro, mirando hacia el horizonte, recordemos los momentos ásperos que hicieron, en avalancha, apuñaláramos nuestras almas juveniles y con gozo, riamos, pues lo aprendido como un clavo escondido en la madera, dejará su marca para toda la vida.

Y aquí estoy yo riéndome, pues a esta escena, le prepararé una fotografía.

Me morderé para aguantar

Noche de tragos, tarde en mi casa ya, la fiesta había durado más de lo que debía; era de madrugada ya y ahí yacía somnolienta, pero esperándome a desear una buena noche. Pronto la vería partir y ambos lo sabíamos, pero estábamos cansados de nosotros mismos, completamente inmutados ante los problemas que nos majaban el hocico.

Pensé, muchas veces, pero nunca terminé de decidirme, en decirle: "No vayás". Eso significaría "atarla" en su "sano" juicio, para complacer mi deseo, y un par de meses de berrinches y lloriqueos lastimeros seria la paga sin duda alguna.

Cuantas cuchilladas, crucifixiones, latigazos, heridas y juicios nos hemos dado; cuanto hubiésemos evitado esta catástrofe si te hubieses quedado, guardando la sensatez de lo que partir cuatro meses significaban. La avalancha de mierda termina de hundirnos más en la miseria de la relación y la lejanía nos inmuta, nos hace creernos el culo del mundo y desechamos todo porque nos parece fácil.

Sí, hoy ya no me duele nada y mañana no sabré, pero nos agradeceremos cuando la sobriedad inunde nuestros corazones. Talvez nos lamentaremos, pero podremos recuperarnos y "des"acostumbrarnos a esta relación.

Resumo un mes de espera de cosas que pasaron y no volverán, y me despido de 3 años de mi vida que van por el desagüe y lo espera algún mierdero lejano.

Como dice La Vela Puerca:

"Hoy asume lo que venga, sea para bien, sea para mal;
 y aunque pierda lo que tenga, se va morder, para aguantar.
Hoy que claro ve las cosas, que ayer no vio ni va exigir;
Quiere entender, para seguir"

Hoy te digo adiós, sí, porque el amor trata de dar felicidad a la persona amada. Que encontrés lo que buscás y que seás feliz, aunque no sea conmigo ni yo con vos.