Y, llegando al final,
Mi hogar ya no huele igual,
Mi amor de piedra está.
Las plantas marchitas, sin fuerzas
Duermen, para siempre;
No hay nada por lo cuál regresar.
Desesperado, abatido, moribundo;
Mi cuerpo yace, eternamente;
De escarlata el piso ha dibujado
El reflejo de las fotografías,
Sonriendo desde la pared.
No es tiempo de regresar...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario