El último aliento.

Y, llegando al final,
Mi hogar ya no huele igual,
Mi amor de piedra está.
Las plantas marchitas, sin fuerzas
Duermen, para siempre;
No hay nada por lo cuál regresar.

Desesperado, abatido, moribundo;
Mi cuerpo yace, eternamente;
De escarlata el piso ha dibujado
El reflejo de las fotografías,
Sonriendo desde la pared.

No es tiempo de regresar...

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