Cuando el amor se agosta
Me ponía a pensar en la musa que dejé hace un tiempo, recobré el aliento y caminé con rumbo a ningún lugar. Recordaba que había perdido algo valioso. Un carácter abyecto repelió a la amada; palabras usadas como un arma de balas con pólvora quemada habían matado los procesos y momentos mágicos a los que estuve acostumbrado por un corto tiempo, pero que recobraban fuerza cada vez que intentaba dormir.
Aquellos ojos color marrón no me conducirán más a parajes tranquilos y desolados. Aquellos abrazos de mujer que hábilmente pintaban en mi pecho ilusiones y emociones veteadas en mil colores, casi naturales, ya no estarán más alrededor de mí. Y la pesadez me atormenta por las noches cuando trato de conciliar el sueño, reminiscencia descarada de su voz que asemeja la música de cámara; tan dulce, tan elaborada… No, ya no hay más de eso, ya no soy un “Jack”.
Hoy mi mademoiselle es solamente una sombra fútil.
Apesto a soledad. Las horas pasan con sus grandes pisadas sobre mi etéreo personaje, y me llevan y sublevan fuera de este mundo. No de una forma condescendiente ni afable; jamás el tiempo presente actúa de forma austera para con los hombrecillos que se elevan por los cielos. La nauseabunda monotonía me ahoga cada vez más y socava mi esperanza de encuentros y sentimentalismos preestablecidos, encuentros que sofocan con sus manos a la rutina; ¡hermosas manos que ya no siento cuando me dispongo!
¡Malditas costumbres! Tan bien que le hacen al cuerpo pero, tan mal que le hacen al alma cuando se alejan. Sí, creo que eso es el amor, costumbres y más costumbres, rutinas y apegos, necesidades extrañas, calmar la sed con besos y sentirse caliente con simples abrazos; sentir el mariposeo candente con palabras que salen del corazón. Estoy perdiendo mis sentimientos o, ¿estaré madurando? Extraño cambio para ser simplemente yo un niño. Me estoy ahogando en la invariabilidad por un amor perdido.
Aunque ya no tenga nada que escribir en mis memorias cotidianas, cerraré mis puertas por un tiempo. Se marchitó el corazón. Será el sufrimiento mi subterfugio para evadir al amor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



0 comentarios:
Publicar un comentario